El pequeño pueblo de Olhão es, en el fondo, un portal hacia un dilatado cosmos de pueblecitos en el mar. En su puerto salen barcazas que llevan al viajero a multitud de islas, bancos de arena que asoman su blanca arena sobre el azul marino. Pueblos de Armona, Culatra, Farol, Fuseta y sus playas.
Todos estos destinos son inaccesibles por vehículos de tierra. El único motor que allí suena está sujeto al cascarón de un barco. Por consiguiente, elejimos para hacer noche el camping de Olhão.
Sorprende ver un camping tan grande y habitado, muchos de sus habitantes son incluso fijos, viven allí. A pesar de sus dimensiones está perfectamente organizado. La atención es inmediata, las parcelas a la sombra de su arboleda y las instalaciones más que suficientes… ¡Y no es caro!
Una vez asentados cogemos nuestro equipo y empezamos el camino hacia el puerto (15 minutos andando). Una vez allí compramos tickets para el ferry que parte a Ilha de Armona (3.5 a 5 auros, aproximadamente segun temporada). Como llegamos en xxx (y muy temprano), vamos prácticamente solos.
El paseo en barco hasta allí esta lleno de imágenes típicas: Lanchas de pescadores, navacheros y mariscadores en el lodo, gaviotas, …