Armona

Puerto de Olhão

El pequeño pueblo de Olhão es, en el fondo, un portal hacia un dilatado cosmos de pueblecitos en el mar. En su puerto salen barcazas que llevan al viajero a multitud de islas, bancos de arena que asoman su blanca arena sobre el azul marino. Pueblos de Armona, Culatra, Farol, Fuseta y sus playas.

Todos estos destinos son inaccesibles por vehículos de tierra. El único motor que allí suena está sujeto al cascarón de un barco. Por consiguiente, elejimos para hacer noche el camping de Olhão.

Sorprende ver un camping tan grande y habitado, muchos de sus habitantes son incluso fijos, viven allí. A pesar de sus dimensiones está perfectamente organizado. La atención es inmediata, las parcelas a la sombra de su arboleda y las instalaciones más que suficientes… ¡Y no es caro!

Una vez asentados cogemos nuestro equipo y empezamos el camino hacia el puerto (15 minutos andando). Una vez allí compramos tickets para el ferry que parte a Ilha de Armona (3.5 a 5 auros, aproximadamente segun temporada). Como llegamos en xxx (y muy temprano), vamos prácticamente solos.

El paseo en barco hasta allí esta lleno de imágenes típicas: Lanchas de pescadores, navacheros y mariscadores en el lodo, gaviotas, …

Barcaza «Río Guadiana»

Ilha de Armona

Imagina un pueblo construido sobre la arena de la playa, sin carreteras ni ruido, solo transitable por caminos de losas entre pequeñas casas de veraneo. Un edén, una isla de calma, un remanso de paz. En los márgenes del pueblo avanzan larguísimas lineas de playa donde puedes encontrarte en soledad, como si estuvieras en una playa virgen lejana de la civilización.

El pueblo mantiene actividad junto al embarcadero. Allí hay tiendas, estanco, restaurantes… ¡Qué olores! No pudimos resistirnos a comprar unas sardinas recién pescadas esa mañana…

… y cuando volvimos al camping, encendimos el fuego, un poco de sal y ¡buen provecho! Es la hora de comer y todos las parcelas desprenden el humo de una barbacoa, el ruido de un tenedor contra el plato o el crujir de una hogaza de pan al partirla. Maravillas. Al final del almuerzo, que sabe a gloria, una siesta.

Armona es un lugar donde siempre volver…

…y volver

¿Porque volver? Porque nos llena de vida. Nos aleja del suelo y diluye todas las obligaciones del mundo moderno. Nos hace conscientes de la suficiencia, lo sencillo. Poda lo innecesario y fortalece la raiz de la felicidad. Resume; y hay veces en las que es imprescindible resumir.

Top